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Aunque matemáticamente no está descendido, el Vigo Valery Karpin, después del resultado ante el Jusán Canarias (0-3), y de la victoria de Teruel contra Arona, ya mira más hacia abajo que hacia la salvación. Y la verdad es que lo visto en Coia fue el resultado de una falta de implicación de los locales y de no centrarse en lo que estaban haciendo. Ahora mismo, los equipos que están por encima quedan a dos victorias y, aunque faltan cinco jornadas para finalizar la competición, habría que pensar que algunos jugadores están deseando que ésta finalice.
El primer set comenzó con ventajas para los visitantes y esa fue la tónica durante el mismo. Pero los vigueses con grandes defensas daban la impresión de que querian vencer, pero las fuerzas no le respondían. Se llegó con empate a 20 puntos y a partir de ese momento surgieron los errores en el saque y recepción. Con todo se estaba dentro del set y con el marcador 23-24 y después de un buen bloqueo local el balón cae desde muy alto entre dos jugadores sin que ninguno haga nada por salvarlo. Este final del set anterior marcó el siguiente ya que desde el comienzo los vigueses no existieron y estaban todos ellos muy descentrados. Los cambios desde el banquillo no arreglaban nada y casi cualquier jugador estaba al mismo nivel. No destacaba ninguno en ninguna de sus facetas, lo que llevaba a los muchos aficionados de las gradas, a resignarse con una nueva derrota y con otra mala actuación. El set no tuvo historia ninguna y se lo llevaron los visitantes. El terser set fue muy similar al primero, los vigueses con ganas pero la profesionalidad de los visitantes no les dejaba mirar hacia arriba y siempre iban a remolque en todas las acciones. Finalizó el set y el encuentro, y en las caras de los jugadores vigueses se veía la impotencia de estar trabajando durante una temporada para que, ahora, estén todos pensando en el descenso. |