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Se acabó la participación de RCD. Deportivo de La Coruña en la presente edición de la Copa del Rey. Una trayectoria que combinó la ilusión con la decepción del resultado cosechado en Riazor, en el año del Centenario blanquiazul. Ayer, en menos de tres minutos, cualquier atisbo de posible remontada, quedó fulminada por el gol de Duda y Chevantón remató la faena (2-0). El Sevilla CF. a la final de Copa y el Deportivo de vuelta a casa con la buena noticia del regreso de Bodipo, que estuvo 20 minutos en el campo tras ocho meses de larga recuperación.
Los de Juande Ramos no dieron ala Deportivo tiempo ni para sudar. Duda marcaba un golazo de falta directa que entró por la escuadra del portal defendido por Munúa. El partido, que ya se presentaba descafeinado de antemano, se tornó, pues, en poco menos que un amistoso desde el comienzo. Pese a todo Christian tenía el empate en otra falta, aunque el balón, en este caso, se estrelló en el palo. Pero no fue sino un espejismo, porque lo cierto es que el Deportivo esperaba que los minutos pasaran sin mayores sinsabores. Por contra, el Sevilla ponía intensidad, con el incombustible Alves haciendo de las suyas y la novedosa pareja de ataque formada por Chevantón y el canterano Alfaro buscando el segundo gol para su equipo. De hecho, el propio Chevantón falló una ocasión clamorosa en un mano a mano con su compatriota Munúa, pasada la media hora de juego. Pero a renglón seguido, visto que el Deportivo no hacía siquiera por intentar aportar un poco de competitividad al choque, Alves, le puso un balón medido a Chevantón y éste lo mandó a la red deportivista. Así, y con la fiesta ya completa en blanquirrojo, Juande Ramos optó por reservar efectivos y retiró a Escudé para dar entrada al central Fazio, que hoy debutó con el primer equipo. En la reanudación, Caparrós quitó a un delantero, Arizmendi, para alinear a otro centrocampista, Verdú, buscando mayor control en la medular y evitar, en la medida de los posible, el control sevillista del juego. Tan sólo la reaparición de Bodipo casi ocho meses después de su lesión pareció darle algo de intensidad a la segunda parte, que sobró por completo y a la que se llegó sin que el marcador volviera a moverse, porque también Palop, en su única intervención de la noche, le hizo un paradón a De Guzmán. |