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El RC. Celta de Vigo se adjudicó con gran brillantez el XXII Memorial Quinocho tras derrotar con contundencia al Boavista portugués (3-1). El equipo vigués realizó una buena primera mitad y desarboló por completo a un rival mucho más rodado que nada pudo hacer para frenar los veloces ataques celestes. Sólido atrás y veloz ariba, el Celta ofreció un gran espectáculo y apuntaló la mejoría esbozada ante el Atlético de Madrid. Antes del partido varios consejeros acompañaron a la familia de Joaquín Fernández Santomé Quinocho, en una ofrenda floral en memoria del que dio su vida por el Club.
En la primera llegada al área rival, Canobbio inauguró el marcador, y antes del descanso Jorge y Perera sentenciaron el séptimo compromiso céltico de este verano. Stoichkov cumplió la promesa de tomarse muy en serio el último test de la pretemporada en Balaídos. En el equipo titular sólo faltó el lesionado Peña y quienes lleguen para suplir a Baiano y a Nené. El búlgaro volvió a dejar fuera de la convocatoria a Lequi y apostó por el canterano Richi como pareja de Rubén en el centro de la zaga. El equipo de Stoichkov ofreció a su afición, escasa debido a la inmediatez del puente y a la desagradable noche, el mejor arranque de partido en lo que va de pretemporada, ya que a su habitual solidez atrás le añadió una gran soltura, y solvencia, en el centro del campo, y rapidez, imaginación y movilidad en las proximidades del área de Carlos. Y eso ante un rival que este fin de semana comienza la temporada y por tanto tiene un grado de preparación superior al del conjunto local, que siempre compensa sus carencias físicas con un entusiasmo y una actitud ejemplares. El Celta se mostró en esta primera mitad infranqueable atrás, sólido en el centro del campo, donde los dos pivotes, Oubiña y Roberto Souza, realizaron un trabajo soberbio, y veloz y contundente arriba. El equipo de Stoichkov acabó de manera inequívoca con las dudas sobre su capacidad goleadora. La segunda mitad comenzó con un Boavista muy diferente, en nombres, con numerosos cambios, y en actitud. Los portugueses debieron recibir una buena bronca de Pedro Pacheco en el vestuario y trataron de aumentar el ritmo y la intensidad desde el primer instante. No les resultó suficiente para superar al Celta, ordenado, sólido y ambicioso. |