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A casa, y esta vez en Octavos de Final. La Francia de los abuelos ha dado el estocazo a la Selección de España (3-1) que jugó un buen partido, pero sólo de 40 minutos. Es cierto, la Selección mereció más pero un gravísismo error, de inocente colegial, de Puyol facilitó la consecución del segundo gol de Francia a tan sólo siete minutos del final. España comenzó el partido como se le suponía, dominando, teniendo el balón, con posesiones que rozaron el 70%. Durante 40 minutos a España se le vieron maneras de grande, pero un error de la defensa, un mal achique, dejó en bandeja el gol del empate de Ribery. Tras el descanso, hubo cambios, pero no surtieron efecto y la mala aptitud defensiva propició en gol de Vieira. Zidane, el que iba a dejar hoy el fútbol, certificó el 3-1 ante un equipo que no supo colgar un balón al área, aunque fuese a la deseperada.
Si vamos a buscar culpables no hay que hacerlo sólo en la figura de Puyol, o en la mala sincronización defensiva de La Roja, Xavi Hernández no ha hecho un buen partido y nunca supo encarar el poblado centro del campo francés. Jugó más balones atrás que en las últimas tres temporadas en el FC. Barcelona juntas. Pero tampoco el técnico estuvo bien desde el banquillo. Aragonés realizó los dos primeros cambios de una manera precipitada, no por ellos en sí, sino por el minuto de juego. Una seleccción joven como la española no tendría la necesidad de adelantarse al movimiento de ficha de Francia. El toque estaba desgastando convenientemente a los franceses y se esperaba una caída de fruta madura en cualquier momento, sin embargo, se hicieron esos cambios y no produjeron el efecto deseado. Sólo un gambeteo de Joaquín y la lucha de Luis García por un balón en sendas jugadas sirvieron para algo, pero ni siquiera el balón fue entre los tres palos y todo el mundo sabe que sin tirar a puerta no se puede ganar. Llegó la falta de Puyol, en el 83, un balón que ya era de Pernía sin necesidad siquiera de hacer una carga. Pero el central catalán la hizo y, aunque no tiene pinta de falta, Henry la simuló bien y tanto Puyol como el árbitro picaron, cada uno por su parte. Vieira remató completamente sólo, un fallo más de una defensa que cometió errores decisivos, que empañó un magnífico partido de Xavi Alonso y Cesc y que notó la falta de Torres, que ya no será máximo goleador. Zizou nos mandó a casa, una vez más, a lo mejor quienes tienen que jubilar a alguien, en lugar de a Francia, son los directivos de la Federación Española de Fútbol. |